En los últimos años, el mundo ha experimentado, y no de forma positiva una transformación radical del medio afectando a la salud y el bienestar de las personas que habitamos el planeta Tierra. 

Desde hace unos años se están originando proyectos a nivel arquitectónico y urbano con carácter sostenible, que fomenta y propicia zonas verdes. Y aunque no seamos del todo conscientes estos planteamientos proyectuales poseen beneficios muy positivos para la salud física y mental de los ciudadanos. Entre ellos podemos encontrar reducción de estrés, mayor esperanza de vida, mejor calidad de sueño entre otros muchos. 

Este tipo de espacios son esenciales para luchar contra el cambio climático ya que tienden ayudar para tener un mayor confort y asegurar una imagen del diseño urbano adaptada a las exigencias climáticas, ambientales y sociales. Favorece, además, la accesibilidad y la conectividad entre las diversas zonas. Es un modelo que hoy en día se esta poco a poco desarrollando pero que esperemos que en un periodo próximo el modelo de ejecución sea este. 

Para poner en situación a nuestros lectores, un jardín vertical es una gran instalación que, generalmente, se sitúa en fachadas o en muros, en las que se puede observar diversos tipos de vegetación que son cultivadas gracias a mecanismos especiales otorgándole apariencia de un gran jardín.

El Bosco Verticale de Milán (Italia)

Ha sido diseñado por el estudio de arquitectura Boeri. Conformado por Stefano Boeri, Gianandrea  Barreca y Giovanni La Varra.

Es un proyecto que consiste en dos torres de 80 y 112 metros de altura. Acoge 480 árboles de mediano y gran tamaño, 300 árboles pequeños, 11.000 plantas perennes y 5.000 arbustos.

La vegetación es el concepto base de este proyecto y como consecuencia es el factor principal. La idea es generar un microclima que favorezca la demanda energética, aislamiento de la contaminación acústica e higienizar el aire de la polución de CO2 de la propia ciudad. 

También, el edificio está equipado de paneles fotovoltaicos y se sirve de energía eólica instaladas en la cubierta combinadas con energía geotérmica para que el consumo procedente de fuentes no renovables sea mínimo o nulo. 

Se trata de un gran agente natural que contiene miles de ejemplares entre fauna y flora. La colocación y selección de las distintas especies vegetales no se han dejado al azar, sino que es el resultado de más de tres años de trabajo. Se ha tenido en cuenta la colocación según la orientación y la altura. Las planta utilizadas fueron cultivadas, previamente, en un invernadero con el fin de que se adaptasen a condiciones semejantes a la de las fachadas.

En España

Tenemos algo parecido, La Torre de Cristal de Madrid de Patrick Blanc o el Edificio Planeta en Barcelona de los  arquitectos Josep María

Fargas y Enric Tous. Ambos dos destacan por la cuidadosa selección de las especies vegetales para generar un efecto envolvente.  Lo interesante de estos proyectos son las estrategias utilizadas y las soluciones adoptadas. Siendo hoy en día, el cambio climático una forma de generar, también, un mayor confort. Son diseños visuales, renovadores y cambiantes de la distintas ciudades.

Se trata de proyectos innovadores, en el que se visualiza una serie de bosques  verticales que crea una red de corredores ambientales. Son construcciones cargadas de identidad.  

(Torre de Cristal-Madrid)

(Edificio Planeta-Barcelona)

Para finalizar, apostar por este tipo de edificaciones convierten a los municipios en punteros en diseño y sostenibilidad y hacen que invertir en una ciudad o municipio con estas características sea algo muy rentable con vistas al futuro.

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